27. RUMBO A VILLA REGINA
Mi único y gran proyecto para este año es viajar a Villa Regina, Río Negro, a la casa de mi prima-hermana Paula.
Paula conoció a su marido en una gira teatral por el sur y se enamoró perdidamente de él. Ella decidió dejarlo todo en Buenos Aires y comenzar una vida en Regina. La acompañé desde el minuto cero. Nunca voy a olvidar el primer año que fui y conocí aquel hermoso lugar, donde la gente vive como en una burbuja. Le costó adaptarse, pero sobrevivió gracias al amor. Construyó una familia. Al principio, yo iba dos veces por año, en general en primavera, que es el momento más hermoso para viajar, pero después de quedarme sin trabajo, la pandemia y la situación económica, no pude ir más.
Luego de cinco años me animé a buscar un pasaje de oferta y me largué al abismo: me voy hacia Regina en septiembre. No me importó con quién se quedaría mi mamá, supongo que se turnarán entre mis hijos y atenderán sus necesidades. Este año decidí llevar a cabo un proyecto que me llena el alma, que me permitirá reencontrarme con la persona que me da soporte afectivo, sin condiciones, con quien nunca tuve una discusión o un desencuentro. Paula me demuestra alegría y felicidad cuando me ve. Piensa en mí. Recuerdo cuando fui un año para allá. Ella pertenecía al Coro Municipal de Regina y se había hecho muy amiga del director quien nos invitó a su casa. En la charla mi prima le dijo: Alejandra es re grosa, pero grosa de verdad, ella es humilde y nunca lo dice, pero es una música de primer nivel. Esa es mi prima, la que me valoriza, la que me ama de verdad. Hasta llegamos a concretar el sueño de cantar juntas: hicimos un dúo de música renacentista y me integré al coro de Regina para el concierto de fin de año. Fueron momentos inolvidables.
La casa de Paula está ubicada en un barrio docente que tiene unas rotondas arboladas y calles silenciosas. En mis épocas de ansiedad, cuando tenía que tomar medicamentos para el insomnio, allá no hacía falta. En esa casa me siento protegida, cuidada y tanto ella como su marido están atentos a mis necesidades. Paula tuvo un hijo que se llama Milton –si, por Milton Nascimento- y es un nene intenso. Me costó acercarme a él porque tiene una intelectualidad especial, acompañada de una personalidad demandante. Aprendí a convivir con ese personaje que a veces desgasta, pero al que amo.
Regina, ¡allá voy!
Alejandra Busconi (San Martín, Buenos Aires)
No me acostumbro a usar a palabra “Proyecto”, me suena a grandeza, a algo meticulosamente elaborado, pensado, cuyo resultado será de una magnitud considerable. Es una palabra que me produce una sensación de peso.
Prefiero palabras como metas, propósitos, las asocio con las ganas de hacer
cosas cada día o a corto plazo.
Como expresé ya alguna vez, mis metas se basan en concretar algo cada día, que me haga sentir bien conmigo misma, conforme con mis elecciones. Pienso que esos logros
son los más importantes, tomar la vida como se presenta y tener la
fortaleza para sortear lo difícil que pueda presentarse.
En lo personal, en este año que apenas comienza, repito patrones que quizá puedan considerarse como proyectos: como siempre y en primer lugar, seguir yendo al teatro, principal fuente de energía y emociones para mí. Retomar mis estudios de piano, los cuales abandoné un poco los últimos meses. Compartir momentos con mis amigas de la vida. Una mañana en cualquier lugar, con un café y un libro por compañía.
En mente sigue la idea de mudarme y de viajar, pero son metas que no puedo cumplir en lo inmediato, no solo por el aspecto económico, también tiene que ver con… ¿cómo podría decirlo? Digamos un reloj interno, un tiempo que aún necesito que se cumpla para poder concretarlos.
Eso es todo. Vivir es mi principal proyecto.
Claudia (CABA)
25. ACARICIAR MI VIDA
Egoísta con mis proyectos.
Los pensé todos para mí, todos.
Al salir del trabajo, lunes y miércoles, caminata; martes, taller literario que comienzo en dos semanas; jueves, mi espacio con ustedes que me alimenta desde hace tanto tiempo con sus palabras justas para cada tema yrevoluciona mi ser; viernes y sábados, decidí reabrir mi “Modas Edith” que se llamara “Cala Indumentaria”; domingos salidas placenteras.
La mujer que desde hace treinta y nueve años ubico el “ser madre” primero en sus días, la que corrió al auxilio de cada llamado diario, hoy decide enumerar proyectos para ella sola.
Así…egoístamente.
¿Para los demás?
Solo tiempos de placer.
Invítame a salir, a reír, a fluir en palabras positivas.
Mi proyecto 2023: acariciar mi vida.
¿Y si me necesitan?
Mis padres, mis hijos, mis nietos, mis amigos…
Acariciar sus vidas solo hasta ahí.
Edith Martini (Jáuregui, Buenos Aires)
24. PROYECTOS 2023
Ponerse a pensar, evaluar, revaluar, repensar cuáles de todas las actividades serán las que nos harán felices en este 2023 para activar nuestros cuerpos en la acción y nuestra mente a pensar.
Basta para mí. Como en la escondida.
Lo
cierto que he escuchado en demasía la siguiente frase: “cuando me jubile”,
también “cuando deje de trabajar”, entre otras. Pareciera que el tiempo se
suspende en otra entidad distinta a la que percibimos. “Tiempo para tiempo y un
rato más” (Vox Dei, Libros Sapiensales) Porque si para ser auténtico, ser
humano, ser vivido y vivible, hay que esperar otra acción futura, ¡madre mía!
Recuerdo muchos casos en los que los actores y actrices de la espera decidieron
dejar la vida (literal) por llegar a este umbral propuesto. También sé por
experiencias ajenas que el tiempo proyectado de ocio no es tal: seguir
trabajando con horarios fijos, dar una mano a los hijos, cuidar nietos, etc.
Ocupar el rato.
Ocuparse/dejarse ocupar.
En lo que a mí respecta, el tiempo es ahora que escribo este texto y que será leído por Yima en primer término y luego en un encuentro por Zoom. Cada lectura lo pondrá en presente. La magia de lo leído. Ahora eterno.
Como estudiante dedicada, ya he confeccionado el calendario de mis actividades de lunes a sábados decidiendo qué sí y qué no. Me he orientado a nuevos profesores que tendrán la tarea ímproba de conquistarme para sus futuras expediciones de escritura y lectura.
Los jueves, sagrado mi grupo de amorosas mujeres, esas que me enseñan en cada frase, en cada juego de palabras, en cada gesto y sonrisa, que falta mucho por aprender. Aprender muy en serio para siempre.
En eso estoy.
Edith Oxilia (CABA)
La palabra “proyecto” me mantuvo durante años sumergida en el mejor de los mundos.
Un mundo maravilloso donde cada paso estaba fríamente calculado, así que todo debía salir bien. La posibilidad de errores cuando quedan pocas cosas libradas al azar está minimizada. La semilla de la planificación y el orden habían nacido conmigo y germinaron.
Descubrí mi vocación docente por casualidad. Me llamaron para cubrir una suplencia de tres meses y terminé quedándome treinta años. Trabajé en educación especial con todas las discapacidades desde el lugar de la enseñanza psicomotriz, no desde la rehabilitación.
La parte de la docencia que mucha gente no conoce, la parte tediosa que nos ocupa tanto tiempo fuera del aula, es la planificación y evaluación; ambas cosas emparentadas con mi otra profesión, la kinesiología, donde se programan distintos objetivos para el tratamiento con un paciente para poder después evaluar los resultados.
A pesar de mi experiencia, tuve que aprender a planificar minuciosamente las actividades de mis alumnos en forma anual, semestral, mensual y hasta diaria.
Me enseñó una gran maestra, la profesora Susana Córdova, a la que agradezco por haberlo hecho con tanta paciencia y dedicación.
Con su exigencia sumada a la mía se daban resultados sorprendentes que se podían ver en las aulas y que las inspectoras elogiaban, dejándolo plasmado en el libro de actuación.
Para una persona tan estructurada como yo, planificar era una actividad que encajaba perfectamente con mi estructura mental.
Proyectar mi año con anticipación me servía para ordenarme y poder cumplir con todo.
Mi trabajo, mis cursos, mis salidas, las actividades de mis hijos, los horarios de la casa, en fin, he planificado hasta las comidas en un calendario que dejaba pegado en la heladera con un imán, eso me permitía no tener que pensar día por día lo que iba a cocinar y poder realizar mis compras con mayor rapidez.
Nunca fui obsesiva con algo puntual, pero el orden en mi vida ha sido fundamental. Aunque parezca una contradicción, tener todo calculado me daba la libertad de acción que necesitaba. Planear mi vida me hacía sentir más libre.
He relatado todo en tiempo pasado porque mi realidad actual es muy diferente.
Pase de ser Luciano Pavarotti con una agenda completa durante tres años, a Chano Charpentier tratando de llegar bien al Lollapalooza…
Se sucedieron hechos importantes que activaron mi proceso de deconstrucción.
Me llegó la jubilación al mismo tiempo que mis hijas se iban de mi lado, algo que Federico ya había hecho unos años antes. Debía reorganizar mi vida con un cerebro que se negaba a recibir nueva información porque no le quedaba más espacio en su disco rígido.
Me vi de golpe con veinticuatro horas a mi disposición, una semana completa en blanco, doce meses para poder hacer lo que quisiera en el momento que fuera.
Descubrí el tiempo del ocio creativo que no sabía que existía y que ahora me pertenece…
Hoy puedo darme el lujo de lo espontáneo. Vivir sin horarios, dormir y despertar, salir y entrar, comer, ver televisión, aburrirme y divertirme.
Hoy puedo sorprenderme con todo o con nada, creí que había perdido esa capacidad.
Hoy elijo no planificar mi futuro. Lo único que acepto programar es un viaje a cualquier parte; atándome solo a un pasaje de avión sin fecha de regreso.
Hoy me siento totalmente libre….bueno… no tan libre…
Mágico Abril (CABA)
22. UN 2023 SIN DEMASIADOS PROYECTOS
Soy una persona a la que le sobran las palabras, pero, esta vez, al mirar hacia adelante, siento que tengo que bucear muy dentro de mí para que salga alguna.
Si hablo de proyectos, hoy por hoy, solo podría nombrar algunos planes ya programados con anterioridad. No siento motivación alguna en este momento que me permita proyectar algo nuevo.
Está pendiente el viaje a Ushuaia en abril, por ejemplo, un viaje que soñé durante mucho tiempo y hoy no me genera ninguna ilusión. Tal vez cuando pise su suelo y vea la inmensidad del paisaje recobre la emoción que sentía cuando lo planifiqué por primera vez, sin poder concretarlo en ese momento. La pandemia impidió el segundo intento. Y esta es la tercera oportunidad. ¿Será la vencida?
Intentar comenzar alguna vez con los pasos necesarios que me lleven a publicar mi ansiado libro, tan procrastinado una y otra vez.
Terminar con la obra en mi casa, ya pactada con el albañil el año pasado para este fin de mes, si no, no la empezaría por falta de energía. Tantos años sin hacer, ¿qué le haría un año más?
También concretar mi deseo de pasar más tiempo en mi casa de la costa, cerca de mis padres, aunque sea en circunstancias muy diferentes a las que alguna vez soñé. Sola, cada vez más.
Estoy atravesando un momento en el que en lugar de planificar cosas nuevas, necesito canalizar mis pocas energías en proteger lo que llevo construido y logrado. Tratar, dentro de lo que se pueda, de disfrutar mi tiempo libre, sostener los vínculos familiares y de pareja, impidiendo que las circunstancias de la vida arrasen con ellos como viene sucediendo y buscar nuevamente la calma que tanto me había costado lograr. Pero por sobre todas las cosas, seguir en el camino de priorizarme, a pesar de tanta tormenta circundante.
Lejos estoy hoy de la Gla emprendedora en búsqueda de nuevos desafíos. Tal vez mi único y gran proyecto este año, sea el que emprendí hace casi un mes: cuidar mi cuerpo para cuidar mi salud. Elegir alimentarme mejor y tratar de ponerme en movimiento, lo cual me cuesta bastante. Pero esta vez está totalmente decidido. Merezco sentirme mejor.
Por lo demás, me conformaría solo con sentirme tranquila cada noche y cada mañana al despertar. Ni más ni menos.
Esto también pasará dice la frase.
Eso espero.
Gla (Ituzaingó, Buenos Aires)
21. DANDO INSTRUCCIONES
De jovencita no tuve grandes proyectos y los que pude tener, me los derribaron, sin darme ninguna posibilidad de elegir lo que a mí realmente me gustaba.
Después, ya más grande, pude cumplir con el deseo de tener una familia, junto a un hombre al que yo amaba y él a mí.
En familia concretamos todos los proyectos que nos propusimos. Para mí hubo uno fundamental, que mis hijos estudiasen, logrando una carrera y la posibilidad de un camino laboral con más futuro.
Pasados los años comencé a sentir la necesidad de hacer algo por mí. Fue entonces cuando comencé a buscar trabajo, tuve mucha suerte, lo conseguí y a partir de mi liberación económica, se me abrieron posibilidades para proyectar cosas que deseaba.
Actualmente no dejo de tener proyectos, todavía siento que me quedan cosas por hacer, lugares por recorrer y experiencias por vivir.
Ya no proyecto a largo plazo, no pienso en morir mañana, pero soy consciente de que a medida que vaya pasando el tiempo, mi cuerpo, mi mente y mis ganas se van a ir modificando.
Debo decir que no me siento vieja, es más, me asombro de mis ganas y de la potencia que todavía siento, pero tengo memoria y no olvido que nada es eterno. Por eso vivo el presente y proyecto a corto plazo.
Motivo por el cual, unos días atrás, en una charla que tuve con mi hija, le dejé en claro, que yo, en un futuro no quiero ir vivir con ninguno de mis hijos.
Séque ellos no tendrían problema de hacerlo, pero mi idea es otra.
Mi hija se sorprendió, pero luego que le expliqué el porqué de mi decisión. Lo entendió o lo acepto o lo asimiló como pudo, en realidad no lo sé, lo importante es que lo hable y ya está al tanto de lo que proyecto para mi último tramo de vida. Sin victimización ni dramatismo alguno, simplemente es mi deseo.
Yo no quiero ser una carga para nadie. Los tiempos cambiaron, para poder subsistir las familias trabajan y les quedan escaso tiempo para ocuparse deun adulto mayor con imposibilidades físicas o no, con ser mayor es suficiente.
Los nietos adolescentes te aman, pero tienen sus actividades, sus amigos y sus vidas alborotadas y una anciana en la casa provoca una situación incómoda. Mis hijos me aman, me llevo bien con mis nueras, pero no sé cómo sería conmigo en el medio, cambiando el funcionamiento de la casa.
Y por último, yo no quiero modificar mi paz interior y mi forma de vivir, adaptándome a la de los otros.
Lo hablé ahora que estoy bien, pienso que las cosas hay que decirlasEl nacimiento y sus etapas posteriores que van llegando hasta el final de la existencia son parte de la vida misma y según mi mirada se deben tomar con naturalidad. La vejez y sus consecuencias también lo son y adelantarme y hacerle saber lo que quiero no es malo. Yo los desligo de culpas futuras cuando tengan que tomar una determinación. Es mi plan a futuro, puede parecer hasta cruel, créanme no lo es, por el contrario está decidido a conciencia y en paz.
Li (CABA)
20. PROYECTO 2023
Salvo, en la docencia, que durante 25 veinticinco años cumplí según el paradigma del momento.
A decir verdad, no tengo planificado nada para este año en particular. O quizá lo tenga en mí mente que locamente piensa tantas cosas a la vez.
En los años vividos no tuve planes armados con fechas, nombres, destinos o lo que sea fuera. Es como que naturalmente se fueron dando los mejores y no tan lindos momentos de mí vida.
No soy de fe, mas una fuerza muy presente, me dice en mí interior que todo va a estar bien. Y tan mal no nos ha ido.
Hoy mI proyecto se basa en empezar a pensar un poco en mí, como diría Sandra.
Quiero sentir que estoy viva. Quiero volver a empezar. dice la canción. Y quizá quiero vivir para mí. Para darme pequeños gustos , mimos, paseos , cafecitos. Tardes que me regale el campo para fundirme en esa loma hermosa y disfrutar de la caída del sol. Contemplar la luna desde mií casa en Chillar, el mar o algún lugar que lo permita de la ciudad. Seguir con el taller que tanta paz da a mi alma. No bajar la guardia con el gym y poder sentir en unos meses que tengo un poco de formas en mis glúteos caídos y blandos. Acompañar a mis hijos a que puedan cumplir sus sueños. Reencontrarnos una y otra vez con mi hermana del Alma y quedarnos casi sin saliva de tantas charlas, y fundirmos en esos abrazos que aprietan auún en la distancia. Reír con mis hermanos una vez más y comprobar que siempre el amor nos salva. Tener otro año a mamá conmigo y que pueda venir de paseo a mií otra casa, a esta casa. Cerrar los ojos y que cuando los abra , mií más lindo paisaje sea siempre el , de mií compañero, amigo, esposo y amante. Hacer algún viaje corto, Mendoza, el sur, o las termas de Carhué. Vencer viejos enojos y aceptar que las personas cambiamos. Olvidar a los amores que un día se fueron por elección propia. Encontrar paz y calma. Relajar y que todo fluya
Ya no hay despertador ni timbre en la escuela
Es tiempo de recreo.
María Vivarelli (la Plata, Buenos Aires)
19. LA FAMILIA TELERÍN
Mi gran proyecto fue tener una familia propia al estilo Telerín.
La logré con mil
falencias,
aun así, sintiéndome orgullosa del camino
transitado. Camino que no fue el más fácil, que puso en pausa mi vida por
voluntad propia. Hoy miro el presente y me repito, lo hiciste bien, tranquila.
Me doy una palmada y me felicito.
Hoy, no tengo
proyectos, ni metas, ni
nada de lo que se habla porque está de moda. Me levanto y dejo que todo fluya y
que alguna
fuerza desconocida, me indique el camino. Hoy tengo
tiempo. Hoy me miro, con el resto veo qué pasa.
Proyectos, ninguno;,
deseos, varios. Algunos expresados otros solo
pasan por mi mente. No me quitan el sueño. Son solo
eso, deseos.
María Santandrea (Neuquén, Neuquén)
18. PALABRA DE MODA
Como
dice uno de los textos que escuché de boca de Yima, es la palabra del momento,
todo se basa en proyectos, proyectos políticos, ¡miles! La palabra les da
protagonismo, después si se llevan a cabo, otra cosa. Proyectos escolares, otro tanto;,
supervisores, maestros, directivos, ministros de educación y la mar en coche;,
proyectos de acá proyectos de allá, palabras hermosas… y la educación para
atriqui. Proyectos personales, de todo tipo y color, “me proyecto tal cosa, me proyecto la otra, ojalá pueda llevar a cabo
este proyecto”. Gente, la vida en sí es
un proyecto, desear algo es proyectar, planificar es proyectar, realizar es proyectar,
intentar, aspirar, designar, idear, proponer algo es un proyecto, o sea VIVIR
es un PROYECTO.
La vida de un momento para el otro te cambia, te golpea, te sacude como si fuera un barco en una tormenta, el viento te deriva y te puede llevar de una punta a la otra y ahí es cuando te cambia el rumbo y aquello “que teníamos proyectado” se va por la borda. Por eso digo que es una palabra de moda, ¡bla, bla, bla y pum! Nada es como se lo planificó, perdón… “proyectó”.
Yo, con casi treinta años de docente, empezaba cada año con un montón de ideas, propuestas, las planificaba con el mayor compromiso y entusiasmo y nunca, pero nunca, pude concretarlas como quise. Ni cuando estuve en el aula, ni como directivo, porque el grupo o mejor dicho la realidad social, cultural o pedagógica del grupo de alumnos y docentes me lo permitió. Y también porque muchas veces “mi realidad” me desbordó y no pude.
Por eso, ahora que estoy más grande, ya retirada de la vorágine de años de trabajo y crianza de mis hijos, pienso, deseo, aspiro, proyecto, pero dejo en manos de Dios, del universo para que se cumpla. Si se da, mejor y si no será otra vez o no será. Trato, sin que me gane el pesimismo, de ser lo más feliz que puedo. A veces pinta el bajón, pero por suerte son momentos pequeños, pasan rápido.
¡Todavía sigo sin completar los proyectos del año anterior, porque pasaron cosas, no me voy a preocupar por los nuevos! Tiempo al tiempo.
Mari (Neuquén, Neuquén)
17. LOS 50
¿Quién no espera el primero de enero de cada año con la certeza del "año nuevo vida nueva"?
Es cuando todo el mundo proyecta dejar de fumar, adelgazar, ir al gimnasio, o tomarse las vacaciones en algún lugar desconocido. Como si por arte de magia todo fuera posible.
Porque los proyectos son nuestro motor, nos traen deseo, ilusión, alegría y esperanza.
A mÍi
nunca me pasó porque en casa, me
enseñaron que los proyectos no se contaban porque si no
no se cumplían. Así durante años, todas las ilusiones, en mi caso, eran
secretas.
Todo esto,
hasta que un día, siendo muy joven todavía, me enteré de que
en mi familia, los proyectos, no
se iban a cumplir si se contaban, aunque sí, ellos podían contar los de los demás.
Me desilusioné y ya por otras razones, volví a guardar mis sueños como el secreto más pecaminoso. Aun tratando el tema en terapia no conseguí superarlo totalmente. Hoy por hoy, no proyecto a largo plazo, pero sí, tengo sueños, como siempre, que me movilizan. Puede sonar tonto, pero este año cumplo cincuenta años de egresada. Festejamos los veinticinco, ¿por qué no festejaríamos los cincuenta….? Y en eso estamos….
Florencia Zaldívar (CABA)
16. PROPÓSITOS 2023
Hace años que no hago grandes proyectos, solo pequeños propósitos relacionados con la salud física y mental. Seguir caminando al menos cuarenta y cinco minutos al día, tratar de comer de forma más sana y balanceada, no hacerme tanta malasangre por la coyuntura y sus vaivenes, perseverar en los talleres que me interesen, intentar no juzgar y menos aún prejuzgar, ser más tolerante y empática, y cosas por el estilo. Creo que en general voy avanzando a pasos cortitos, sin embargo, sé que estoy lejos de lo que deseo lograr. Ahora si hablamos de sueños, eso es otra cosa. El mío es algún día vender nuestra casa y comprar otra a varios kilómetros de toda ciudad, más pequeña que la nuestra pero con mucho más terreno libre y con numerosos árboles.
Olgui (Hurlingham, Buenos Aires)
15. PROYECTOS
En los últimos meses creo que me quiero olvidar de los “grandes proyectos”, que pueden quedar por la mitad o abandonados por inviables. Mi proyecto principal es tener pequeños proyectos y/o mantener las actividades que ya tengo. Tal vez incorporar algunas por puro gusto.
El único que no quiero olvidar es el de conocerme, aceptarme y reconciliarme conmigo misma. En mis casi cincuenta y cuatro años he logrado algunas metas, transitado algunos caminos y renunciado a otros tantos.
Estoy en una etapa en la que tengo obligaciones familiares y laborales que están más o menos estabilizadas. Con sus ventajas y desventajas. Un equilibrio entre lo aburrido y la seguridad económico financiera.
Hace algunos años quería muchos cambios: profesionales, de casa, familia, auto etc. En la medida que pasaba el tiempo, logré algunos de ellos y resigné muchos otros. En lo laboral, tuve algunos cambios que no imaginaba y otros que impulsé por iniciativa propia.
En el 2021 me puse a estudiar una diplomatura en forma virtual, financiada por la “Fundación Lana”, una ONG imaginaria que paga mis gastos de capacitación, libros, viáticos y gastos varios que no me reintegran en los diferentes trabajos que tengo. En enero de 2022, terminé el último curso que me quedaba y así obtuve mi título de Diplomatura en Gestión Ambiental en la UTN.
A partir de este logro, me animé a ir por más y solicité una beca de posgrado para estudiar una maestría en la UBA. Para mi sorpresa, luego de insistir con mis jefes, completé todos los formularios y mails necesarios para que me la otorgaran. Años anteriores ante la primera evasiva, me olvidaba del tema. Pero el año pasado, me puse las pilas y negocié el tema capacitación.
Este proyecto estaba postergado desde que me gradué de la universidad (hace veinticinco años/ bodas de plata profesional) y me vine a vivir a Buenos Aires. En 2022 hice el primer año y me costó seguir el ritmo de estudio más intensivo que el de la diplomatura UTN, pero de a poco fui tomando el ritmo y terminé el ciclo con todos los exámenes aprobados.
Ahora empieza el segundo año, con materias electivas y la entrega de una tesis. El año pasado me daba pánico de solo imaginarlo. En el verano lo olvidé y ahora espero que empiecen las clases para ponerme a pensar en el tema a desarrollar: algo relacionado con el tema ambiental o el uso eficiente de la energía.
Otra de las metas postergadas es la reforma de mi casa. Desde la consulta a un estudio de arquitectos y hacer muchas mejoras, pase a arreglar/ cambiar instalaciones puntuales, más chapa y pintura a las habitaciones principales de la casa. En los últimos tres años se mejoraron sensiblemente las paredes. La única habitación que falta pintar es la de mi hijo, que se plantó y dijo que prefería seguir así antes que ponerse a pintar y arreglar paredes.
Por otro lado, voy a empezar a cambiar las aberturas y hacer un cerramiento en un balcón con doble vidrio hueco para mejorar el aislamiento y el espacio disponible para los instrumentos musicales de mis hijos. Después de pedir varios presupuestos, ver opciones, contraté a una empresa y mañana vienen a tomar las medidas para el cerramiento del balcón. Proyecto pensado hace como cinco o diez años atrás y que en un par de meses, estará terminado si Dios quiere.
Rosana L. (CABA)
14. MI
CATEDRAL
Hoy elegí hablar de mis proyectos a corto plazo.
Sucede que aún estoy algo afectada del ojo izquierdo.
La recuperación total todavía no ha llegado pero su arribo es inminente.
Por lo pronto a fin de mayo estaré en el avión rumbo a Barcelona donde permaneceremos durante un mes y días para estar con mis amores de Catalunia.
Durante ese período nos disfrutaremos a pleno en compañía también de mis amores de Argentina pues nos hemos organizado para coincidir en este viaje por un par de semanas y festejar juntos los felices cumples de mi hija e hijo también.
Mi corazón de madre y abuela está enfocado a pleno en este plan maravilloso y cuento con el apoyo de Dios, el Universo y todas las energías positivas para vivenciarlo con felicidad.
Al regreso Esteban iniciará una actividad laboral más relajada para así jubilarse y recorrer juntos rincones de nuestro país.
Para ese propósito hemos comprado una camioneta Berlingo que adaptamos como "camper" para hacer viajes de a dos.
Yo estoy contenta con los cuentos y videos que vengo haciendo en redes de tanto en tanto y voy a perfeccionarlos.
Quiero agregar un espacio para compartir experiencias, pero aún eso está diseñándose en mi mente, voy a pedir apoyo a "cierta persona experta" en la materia.
Si bien todo esto lo encaro desde un lado espiritual, he pensado en que estaría bueno obtener rédito económico con otra actividad, unos talleres que combinen coaching y teatro.
Todo esto lo concretaré cuando vuelva de Europa.
En estos días leí una frase de Eric Corbera que me hizo mucho sentido.
"No pone ladrillos de la misma manera quien levanta un muro que quien tiene consciencia de que está construyendo una catedral"
Así que quiero construir mi catedral.
Melinna Trigo (CABA)
13. SIN PIEDRAS EN EL CAMINO
¡¡ Y llegó diciembre!!... no sé qué estuve haciendo todo el año para que de
pronto me cayeraencima el armado del arbolito de navidad sin aviso previo.
En el 2020 no hubo despedidas ni reuniones de fin de año, el mundo estaba
bastante convulsionado y nosotros aislados y sin vacunas
Ahora todo está más relajado, la vacunación nos permite disfrutar
nuevamente de pequeños encuentros al aire libre con familia y amigos.
Necesitamos abrazarnos, besarnos y contarnos todo lo vivido como si hubiéramos
estado con prisión domiciliaria.
El plan del miércoles 8 de diciembre para aprovechar el feriado del día de
la virgen era la juntada con las chicas del secundario.
Una quinta en parque Leloir nos estaba esperando.
El día se presentaba maravilloso, el cielo celeste sin nubes y con un sol
brillante que calentaba sin sofocar y que nos permitiría disfrutar de la pileta
y el bronceador.
El no vernos durante tanto tiempo se había hecho sentir. Los encuentros por
zoom no habían prosperado, somos mujeres presenciales en todo y extrañábamos
nuestros abrazos, nuestras charlas cara a cara, nuestros secretos compartidos
bajo la sombra de los árboles mirándonos a los ojos y sin barbijo.
Y así ocurrió. Todo fue espectacular. Mucha comida, mucho diálogo, risas al
por mayor hasta el último minuto, disfrute total, día memorable.
A las 22,15 horas llegué a mi casa, dejé el bolso y la cartera arriba de la
mesa y entré rápidamente al baño. Me empecé a marear, me sentí rara.
Me recosté después en mi sillón preferido y me serví un vaso de agua fresca
con azúcar.
Las cosas se iban a complicar, pero yo todavía no lo sabía….
Una hora después empezarían los vómitos.
El dolor era insoportable, no había posición que me calmara. Así pasé casi
toda la noche hasta que a las seis de la mañana pude llamar a mi hija menor y
pedirle que me acompañara al sanatorio donde me darían seguramente una
buscapina inyectable o algo más fuerte y todo volvería a la normalidad.
Sentí que había perdido totalmente el control de la situación, a pesar de
eso no estaba nerviosa, pero sí muy asustada.
Al llegar a la guardia, me atendió una doctora que al tocarme me hizo
gritar. Ante esa respuesta y sin dudarlo me pidió un laboratorio y una
ecografía abdominal
Los resultados fueron contundentes: el triple de glóbulos blancos indicaba
una infección importante y la ecografía mostró una piedra en la vesícula de cuatro
centímetros.
Con esos estudios me derivaron a cirugía de guardia donde los médicos,
extrañados de que no tuviera una línea de fiebre, nunca se cuestionaron la
intervención.
Aunque parezca increíble yo me resistía a la operación, mis resistencias
seguían siendo tan duras y pesadas como las piedras que tenía adentro.
Obviamente se realizó la cirugía, no hubo ninguna complicación y a las
cuarenta ocho horas me dieron el alta.
Debía estar en casa haciendo dieta, reposo y tomando un antibiótico del
tamaño de una cápsula espacial, pero eso no era lo más grave.
Diciembre es el mes de los reencuentros, de los balances, de prepararse
para las vacaciones aunque estas sean en la terraza del edificio.
El primer festejo había sido con mis amigas de la secundaria, pero tenía programados
varios más.
Yo estaba cosida como un matambre. No podía tender mi cama por quince días
hasta que me sacaran los puntos. No podía tomar sol. No podía manejar mi auto
por un mes. No podía reunirme con nadie por temor a contagiarme Covid, y solo podía
brindarcon té o agua mineral si alguien venía a visitarme sorpresivamente.
Aún así decidí estar agradecida por lo que estaba viviendo, lo tomé como un
aviso donde el cuerpo me había hablado: “mirá lo que te pasó por haber vivido
este año un proyecto tan oscuro, tan espúreo, casi delictivo, por haber
olvidado tus verdaderos valores; fue una lucha tan encarnizada que te llenaste
de ira y por algún lado tenía que salir”.
Tengo en mi biblioteca un libro muy interesante “La enfermedad como camino”.
Después de leer detenidamente el capítulo referido a hígado y vesícula biliar, ya
no me quedaron dudas, supe perfectamente que esas piedras tenían nombre y
apellido y que estaba en mí buscar la solución.
Estaba haciendo reposo, pero el reposo no debía ser solo físico, no alcanzaba
con no levantar peso ni hacer fuerza hasta cicatrizar las heridas de los
músculos afectados, eso te cura externamente, más importante aún es el reposo
mental, mi cerebro debía descansar para poder pensar proyectos acordes a la nueva
vida que quería empezar.
Poder retomar la escritura es algo que necesitaba,lo dejé de hacer en abril
de este año porque para escribir tenía que estar bien y
no lo estaba.
Abandoné los talleres ante la sorpresa de mis profesoras que me alentaban a
editar mi primer libro de cuentos. Espero poder hacerlo en el 2022.
Esta cirugía es el mejor regalo de Navidad que me pude haber hecho. Un
final anunciado que hoy me sirve para poder reflexionar y armar mis proyectos con
más claridad.
No quiero volver a gritar de dolor, ahora ya sé lo que es.
No quiero volver a enfermarme.
Tengo que dejar de lado todas mis broncas y enterrarlas en este 2021.
Tengo que aprender a vivir sin utopías.
Tengo que aprender a vivir sin piedras en el camino…
Abril (CABA)
12. PROYECTAR VERSUS PLANIFICAR
Estoy en un momento de
la vida en el que me niego rotundamente a mirar el calendario y el reloj. No me
interesa tener compromisos, por más agradables que sean.
Quiero que la vida
fluya y mis ganas o no ganas me marquen el camino.
Apenas ocupo un lugar
en la agenda para mis talleres literarios y una miserable hora de pilates a la
semana que me obligo a retomar, como si fuera parte de un tratamiento médico que
mi cuerpo necesita. Pero hasta con lo elegido me cuesta cumplir, sólo porque
tiene día y horario fijo en mi agenda.
Supongo que será parte
de la transición a esta etapa de la vida que estoy transitando.
El reloj dirigió mi
vida durante más de cincuenta años y me resisto a que siga haciéndolo.
Eso no quita que tenga
sueños y proyectos. Pero esos proyectos que, por ahora, sólo me limito a soñar.
Sin plazos y sin obligación de concretarlos. Serán mis deseos en cada momento,
lo que los transformen en algo real o, simplemente queden en el intento.
Podría contar algo tan
simple como encontrarme con amigos más frecuentemente, sin demasiada
programación, más bien en forma bastante espontánea, cosa que ya comencé a
hacer desde el momento que aterricé nuevamente en casa. Quiero recuperar todo
el tiempo del que no los disfruté lo suficiente.
O de mis ganas de pasar
más tiempo en mi casa de la costa o hacer varios viajes, pero por ahora sin
poder decidir del todo si quiero que César sea de la partida.
O dejar que nos empape
la lluvia de ideas que a veces nos inunda a los dos. Esas que empiezan siendo
delirios para alguna terminar siendo realidad, como ya nos pasó tantas veces.
Es un tiempo en que abundan y nos llenan de adrenalina. Buscar las mil y una
maneras de aprovechar el resto de nuestras vidas sin preocupaciones, más
relajados y con más tiempos libres.
O podría ponerme más
ambiciosa y empezar a pensar seriamente en autopublicar un libro, lo que sería
realmente cumplir un sueño que tengo desde siempre.
Sé que la clave es
tener claro el qué para poder proyectar el cómo y lograrlo como logré cada cosa
que me propuse en la vida. Pero, por sobre todo, en este momento priorizo, que,
cada detalle, por chiquito que sea, no se transforme en una obligación ni una
presión. Ya tuve bastante de eso y ya no lo elijo.
Lo único que es
bienvenido desde ahora y para siempre, lo que sea que elija, es aquello que me
haga sentir en paz, liviana y feliz.
Gla (Ituzaingó, Buenos Aires)
11. PROYECTOS
Proyectos. Sueños. Propósitos. Muchos de nosotros
bautizamos, con distinto nombre, nuestros anhelos.
Mis proyectos, en general, son pequeñas metas. Solo
dos se refieren a cosas materiales y pueden considerarse como mis proyectos
más grandes
Algunos ya fueron cumplidos, por ejemplo aprender
piano, deseo que tuve desde pequeña.
Otros se basaron en concretar algo cada día, que me
hiciera sentir bien. Pienso que esos logros son los más importantes. Conocerse,
aceptarse, tomar la vida como se presenta y tener la fortaleza para sortear lo
difícil que pueda presentarse. Levantarse cada día y buscar un motivo que nos
haga sentir vivos. Todo esto es lo que tiene valor para mí.
Un deseo que data de mucho tiempo atrás es poder mudarme,
dejar esta casa que nunca he sentido mía, en la que tuve que vivir por
necesidad. Era la casa de mis padres, y si bien aquí formé mi familia, también
quiero cerrar esta puerta en forma definitiva. Nunca me gustó mirar hacia
atrás. Es lo que ya pasó, y ya no tiene un sentido.
Ahora se ha abierto un camino que me permite tener la
posibilidad de concretarlo, y si bien no será inmediato, está primero en los
planes a futuro.
El otro proyecto es viajar. En primer lugar, conocer
Londres, Edimburgo y Escocia. ¿Por qué? No sé
exactamente. Porque me gusta el país en sí, quizá porque me imagino en
sus paisajes, en los lugares que he leído en mis libros, en mis elegidas
películas británicas. Conocer sus campiñas, sus castillos que tanto
representan, la casa de mi escritora favorita, Ágatha Christie, cuyos libros que
tanto me han acompañado desde mi adolescencia hasta ahora.
También quiero conocer Nueva York, en su época
navideña, rodeada de luces y de la blancura de la nieve.
En ambas ciudades, como no podía ser de otra manera,
visitar sus teatros para ver sus obras emblemáticas: Les Miserables y El
Fantasma de la Ópera, respectivamente.
¿Si podré cumplirlos? Espero que sí.
Son proyectos que mantienen en mí la ilusión. Por
ahora, voy cumpliendo los cotidianos, que junto a los últimos nombrados, forman
aquello que me motiva, me dan las ganas y la alegría de vivir cada día.
Claudia (CABA)
10. LA
VIDA MISMA
Crecí
en un hogar con demasiadas estructuras y escaso cariño pero con valores bien
marcados. Unos padres que hicieron lo que pudieron y más también. El tema es
que valorás eso y te das cuenta de
muchas cosas, cuando ya sos adulta y tus hijos empiezan a decirte que estás equivocada.
Desde
que venimos al mundo, “este perfecto desconocido”, se abre un proyecto de vida ante nosotros y solo
el universo o Dios saben lo que nos espera. Y la gran incertidumbre es cómo,
siendo millones y millones cada uno tiene marcado un destino, que después depende
de nosotros cómo queremos direccionarlo. El mío fue como aquellas marionetas
que se mueven a todo ritmo y se dejan llevar por los hilos del tirititero.
Metafóricamente el tirititero sería la vida. Fui madre cuando no quería, pero
amé serlo, fui esposa cuando no quería y no me arrepiento, estudié una carrera
que nunca, en otras circunstancia,
hubiera elegido y la llevé a cabo con altura, responsabilidad y alegría.
Y me dio muchas cosas que otra carrera jamás lo hubiera hecho. Perdí afectos
importantes siendo muy joven. En fin,
los hilos se movieron a tal velocidad que a veces ni tiempo a reaccionar me
dieron.
Hoy
me encuentro en un escenario sin cuerdas, sin manejo de otros, llámese hijos,
trabajo, obligaciones.
Desayuno
tranquila como nunca lo hice, me junto con amigas un lunes a la tarde si
quiero. Disfruto mis nietos cuando quiero, proyecto viajes en meses que nunca
se me permitieron, miro una serie, si tengo ganas, a la hora que quiero. Cualquiera
diría que es el relato de una tonta,
pero recién a los cincuenta y dos puedo disfrutar de esto. Tengo la
sensación de que viví a mil por hora. Todo pasó tan rápido que miro atrás y digo:¡cuántas cosas!.
Algunas hasta me parecen mentira.
Pero
acá estoy,leyendo una novela histórica romántica, de las cuales soy fanática, sentada
en el solcito suave de un otoño que se aproxima. Con ganas de escribir una yo. Unos
de mis deseos es escribir una novela o historia basada en el mundo interno de
una escuela, de las diferentes historias de vida que allí confluyen. También
quiero estudiar o hacer un curso de idiomas. Ojalá la vida me lo permita
En
fin, tuve hijos, planté el árbol, me
falta escribir un libro…
Mari (Neuquén, Neuquén)
9. VIVIR EL MOMENTO
Proyecto, que palabra
tan utilizada en estos tiempos actuales
: que sin un proyecto estás muerta, que nunca es tarde para encarar nuevos
proyectos , y un sinfín de frases de superación personal que sólo logran deteriorar,
sobar y deslucir la palabra
proyecto.
Sumado a esto el desgaste continuo en boca de los políticos de turno: se
presentó tal proyecto y para el cual se
nombrará una comisión. Personalmente basta por favor de proyectos y hagamos
caso a las palabras de Ortega y Gasset, allá por 1916, quien expresó:
“Argentinos, a las manos, a las manos”.
Personalmente ,
considero que proyecto es toda idea factible
y real que se pueda llevar a cabo en un tiempo prudencial; por eso considero
que mi gran proyecto fue formar una familia, esa que no tuve.
Hoy, ya no tengo
proyecto alguno, me alcanza el hecho de levantarme cada mañana, tomar mi té,
luego el mate y ver qué pasa durante el día. Vivir el momento, decidir sobre la
marcha; intentando no consumir mis energías en ideas futuras.
María Santandrea (Neuquén, Neuquén)
8. MIS PROYECTOS 2022
Desde muy pequeña mis
padres me inculcaron que la vida tenía sentido si uno poseía proyectos. Mi
padre era el que más proyectos tenia, a veces lograba los objetivos y otras,
fracasaba. Pero nunca dejo de tenerlos. Así que desde la infancia sé que esos
proyectos son los que nos llevan a una realización personal.
Para este año mi
proyecto es mantener mi salud física y mental. Para ello, he empezado a hacer
zumba, tratar de equilibrar mi dieta, cuidarme en las comidas. Realizarme los estudios
médicos como lo hago todos los años.
Para Semana Santa está
programado un viaje a Gualeguaychú, a una cabaña. Voy con Luis, mi hermana, mis
sobrinas y sobrinanieta.
También deseo viajar a
Mar del Plata, visitar a mi hermano y conocer dos sobrinonietos que nacieron
durante la cuarentena.
Continuar con la
escritura. En el año dos mil veinte con compañeras de otro taller formamos un
grupo de WhatsApp y todos los lunes a las quince horas grabamos nuestras
historias y luego nos las enviamos para hacer las devoluciones. Nos turnamos para dar las consignas, que
pueden ser simplemente palabras o alguna frase.
Reunirme con compañeras
del trabajo, ya jubiladas, lo veníamos haciendo antes del aislamiento.
Cuidar y jugar con
Maddi, mi sobrinanieta de tres años, me gusta y me entretiene.
Salir con mi amiga Elba
y recordar anécdotas de nuestra juventud.
Continuar con el Taller
“Encuentro con la propia historia”, es muy interesante y mis hermanos están
interesados en saber que es lo que escribo, les hace revivir anécdotas de
nuestras vidas.
Mi proyecto más ambicioso es conocer Grecia y para lograrlo hace dos años que estoy ahorrando dinero para viajar con mi esposo. Ese proyecto esta supeditado a la finalización de la pandemia.
María Laura Finochietto ( CABA)
7. VIVIR AL DÍA
Nací y me crié en una época donde
las mujeres eran formadas para ser amas de casa. Por supuesto qué
también había padres con mentes más abiertas, que deseaban para sus
hijas mujeres un futuro con otro tipo de posibilidades.
En mi caso no fue
así, me negaron ese derecho, pero debo aclarar que más tarde cuando
pude hacerlo por mi cuenta, no me decidí, priorizando otras cosas.
Cuando la
relación con mi pareja fue tomando una proyección a futuro como
familia, mi idea fue acompañarlo y apoyarlo en todos sus proyectos, y
así lo hice, como también ocurrió con mis hijos, tratando
siempre de incentivarlos a estudiar y a crecer en lo personal , hasta lograr
sus metas.
No todo fue
perfecto, pero como dicen por ahí, lo bueno te gratifica y lo malo te
fortifica y en cierta forma fue así, ya que por diferentes acontecimientos
pocos felices, descubrí en mí un temple capaz de enfrentar la
adversidad, superando mis propios miedos, tristezas y limitaciones.
Con los años
comencé a sentir que me había dedicado mucho a mi familia
olvidándome de mí. Pensé que era el momento de llevar a cabo mis propios
proyectos. No me iba a resultar fácil, con casi cincuenta y cinco años encima,
sin estudios secundarios, ni un legajo laboral, cómo lograría
conseguir un trabajo. Sin embargo esas dificultades no lograron
hacerme desistir de mi plan. Por donde iba preguntaba por un puesto
de trabajo, todas eran negativas, hasta que llegué al jardín maternal
cercano a mi casa, hablé con la dueña no me dio esperanzas pero me
tomó el teléfono.
Pasados unos días
me llamó para una suplencia en la cocina de solo cuatro días, al cabo de
los cuales volví a la nada. Pasado un tiempo me ofreció una nueva
propuesta, trabajar tres horas diarias como auxiliar en sala lactario,
esas tres horas, con el tiempo se hicieron seis y cuando me di cuenta
llevaba dieciséis años trabajando en el jardín. Gracias a esa gran posibilidad
de trabajo, pude concretar muchos proyectos personales. Nunca antes mi
esposo me había negado nada, pero mi orgullo me impedía andar pidiendo
dinero para gastos que no fueran los de la casa.
Al lograr un
ingreso generado por mí comencé a planificar todo aquello que me
apasionaba, como viajar, asistir a recitales, comprar regalos, etc.
Durante más de treinta años tuve todo lo que una mujer puede desear, gracias a
mi esposo que trabajo incansablemente para que yo pudiera cuidar de mi
familia sin necesidad de salir a trabajar, en cierta forma y en su
momento fue bueno, pero esa comodidad, para mí tuvo un costo
muy grande en lo personal, ya que mis sueños y proyectos quedaron
guardados en un cajón por mucho tiempo. Aun así la vida da revanchas, y a
mí me dio la posibilidad de comprobar que nunca es tarde y que cuando
uno quiere puede. Y yo pude.
Tiempo atrás, entre
otras cosas, pensaba vender mi departamento y comprar otro más
pequeño, para, con la diferencia que quedaba a mí favor, conseguir
algo en la costa. La pandemia dejó ese proyecto atrás, ya no me interesa,
no deseo meterme en operaciones que me compliquen la vida.
Mis proyectos en un
futuro cercano son viajar, conocer lugares nuevos, saber de sus costumbres y
vivencias, leer mucho, escuchar música, seguir escribiendo lo que
siento, disfrutando este espacio que nos das, Yima, junto a mis
compañeras, pasar tiempo libre con mis nietas que son el aire joven
que me hace bien, también con mis hijos y amigos. De ahora en adelante
ese va a ser mi proyecto de vida, agradeciendo a Dios por la fuerza y
voluntad que siento cada día. Eso es todo, no necesito nada más.
Li (CABA)
6. MI PROYECTO SOY YO
Los docentes somos especialistas en planificar y proyectar.
Hasta un recreo puede estar involucrado en un proyecto de convivencia.
Reuniones de intercambio, estudio dirigido, técnicas de aprendizaje , actos,
campamentos... Treinta y dos años planificando el mundo educativo de los chicos
y, de alguna manera, el de mi propia casa, compartiendo lo cotidiano, el
trabajo, los hijos....mundos paralelos que demandan atención y mucha entrega.
Amor.
Si tuviera que proyectar hoy, diría que mi
proyecto de vida es vivir.
Sin pautas, sin objetivos mediatos o inmediatos,
sin fechas ni horas.
Estoy conforme conmigo, me siento tranquila y más
segura, no me incomoda decir que no y es no.
Voy andando las actividades que elegí en mi
presente, con la gente que elegí sin la exigencia que conlleva saber que
dependen de mí. El arte y la escritura siempre están a mi lado. Me hacen bien
las clases de Okido porque acompaño los cambios de mi cuerpo calmando el dolor
que, desde algún tiempo, ya es compañero de ruta. Voy descubriendo los puntos energéticos y los
visualizo. Este envase siempre me dio trabajo pero recibo lo que aparece
intentando ser agradable conmigo.
Si me convocan, participo. Si hay silencio,
espero.
Y son los amores y amigos los proyectos más
reales (que lo urgente no tape lo importante, diría Mafalda) que no estoy
dispuesta a postergar.
Atrás quedan estructuras, obligaciones,
metas impuestas para ver ahora qué sucede dentro de un reloj sin tiempo, o de
un laberinto con señales. Quiero un Fauno solo para mí y a una mandrágora como
amiga. Una tiza solo mía que dibuje la puerta de salida y me permita escapar al
fin. Quiero dejarme llevar.
Aprender a ser de nuevo, lo que queda, lo que
tengo.
En una espacialidad desconocida y consciente de
que el círculo se empieza a cerrar.
No hay niños a mi alrededor, no hay juegos
reglados ni cometas agarrados de un hilo. No hay ovillos ni a quién acunar.
Es una sensación llena de nostalgia pero es un
ahora increíble, productivo y audaz.
Mi proyecto soy yo.
Gabriela Potenza (CABA)
5. DEFENDER LA ALEGRÍA
Hoy me pesé, veintiocho kilos.
Veintiocho menos que hace diez meses atrás. Peso lo que pesaba a los veinte
años. Cuando caí en la cuenta de esto los ojos se me humedecieron.
Dos décadas intentando hacerlo,
pero la montaña era cada vez más empinada y elevada, porque cada año los kilos
en vez de bajar subían. Nunca lograba descender más de diez y luego los
recuperaba haciéndome la distraída y huyéndole a la balanza.
Pero esta vez siento que es
distinto, que lo he decidido, que me lo he puesto como prioridad.
El mundo no se ha detenido,
siguen sucediendo cosas que siempre hay que resolver, pero no me desvío de mi
objetivo que es priorizarme.
A la actividad física le huyo,
así que hice que ella veniera a mi. Dos veces por semana cae mi profe con
pelotas, colchonetas, bandas, pesas y música y cuando se va se me queda pintada
la sonrisa por la satisfacción de haber hecho siempre un poquito más que el día
anterior.
Los dolores en cada movimiento
son un mal recuerdo y creo que eso es lo que no debo olvidar para seguir
poniéndome metas y cumplir los objetivos.
Si de proyectos se trata, el
mío es dedicarme a mí. Priorizarme sin ponerme colorada. Alimentar mi cuerpo y
mi espíritu con los ingredientes que me sanen heridas del pasado y me den
fuerzas para disfrutar el presente y caminar con decisión hacia el futuro.
Mi año comenzó con el disfrute
del reencuentro con viejas amistades, a eso le he sumado futuros eventos que
compartiré con algunas personas en especial: iré a ver despegar aviones con mi
sobrinito Felipe, al recital de Jorge Drexler con mi mamá, a Serrat con amigas,
a Coldplay con Lucía. Todo lo que sirva de excusa para el disfrute está en
primer lugar.
Sé que es el momento, que me lo
puedo permitir porque siento que la vida me está dando un respiro y no puedo
dejarlo pasar. Vendrán viajes, más cortos o más largos, pero vendrán.
Este año mi objetivo es sin
duda alguna“defender la alegría”, como dicen los versos de Benedetti. Ojalá se
cumpla, para mi disfrute y el de quienes me rodean.
Elena Rudoni (La Plata, Buenos Aires)
4. PROYECTOS 2022
Lanzar hacia adelante. Planear. Disponer
de energía y recursos para llevar a cabo diferentes empresas de lo que se
traten. Desde “tengo que pagar x” hasta “me quiero mudar”
Iré desde lo más cercano a lo más
lejano. O desde lo que depende de mí en soledad y lo que no depende. Son cosas
distintas.
De mí depende hacer crecer el Club de
Lectura al que le dio origen Agostina. Es una actividad que me llena de placer,
de curiosidad. de estrés lógico cuando soy yo la presentadora de temas. Para
concretar esta tarea necesito -indudablemente- días de veintiocho horas. Ah, ¿no
existen? ¡Qué barbaridad!
Y por otro lado, ¡gloria eterna a los
señores Larry Page y Serguéi Brin quienes inventaron Google en el 2003! Es
cuestión de silla-tiempo-servidor de internet. Paciencia, mucha paciencia para
no perderse en el millar de datos que aparecen cuando uno inicia una búsqueda.
Cerca está el inicio de las clases
virtuales que tanto bien me hicieron el año pasado. Estuve mirando los
cronogramas para que no se superpongan mis intereses.
Seguir con el taller de Yima. Si bien
parece un tema que me otorga en lo personal un margen amplio de confort,
aprendo tanto, tanto, tanto que quiero seguir haciéndolo.
En lo que no depende de mí directamente,
si bien es mi deseo concretarlo, resta esperar que la sucesión de Héctor salga
de modo favorable para él y por ende, para nosotros. Le compraremos el
departamento en Miramar en el Piso 10 con vista al mar. Mi idea es mudarme para
allá. Con perro y bue… Veremos cómo se desarrollan los acontecimientos. Al
cosmos le he pedido que todo sea propicio a mi favor.
Sí.
Edith Oxilia (CABA)
3. PROYECTOS
El viernes pasado decidí tomarme dos días en la costa.
Llamé a mi prima que no dudó en preparar valija y partimos.
Fuimos en mi auto, por primera vez conduje hasta allá, era una deuda
pendiente.
Y fue allí, con el ruido del mar, que pensé mis proyectos para este 2022.
Mire el revolucionario oleaje y me dije: “vive hoy… con lo que hay
alcanza.”
Ellos son mi proyecto.
Mis hijos adultos confiándome sus pesares, mis nietos niños charlando sus
temas importantes, sus inquietudes, sus alegrías. Mi compañero, solo con él
puedo hablarlo todo porque solo con él compartí sueños truncados, sueños
logrados.
En el barullo de cosas pensadas me dije: “si la vida me regalara veinticinco
años más, ¿qué haría?, ¿qué cosas cambiaría?, ¿en que invertiría mi tiempo?
En no dudar, en elegir cuidándome, en apartar lo tóxico.
No son pocos veinticinco años más.
¿Qué hice en los últimos?
De todo…hijos, negocio, mudanza, vacaciones, crecimiento personal.
Entonces, los próximos serian muchos para sentir como siento, para creer
que estoy de vuelta y para que nada me motive.
¿Metas próximas? Sí. Como cada año. Pero sin descuidar el mundo cotidiano
que me espera cada día.
Edith Martini (Jáuregui, Buenos Aires)
2. DECRETOS PARA MI VIDA
Tengo muy en claro cuatro proyectos a los que doy carácter de decreto.
Permanecer saludable.
Viajar a Barcelona.
Escribir y publicar
mi libro.
Construir y disfrutar
con alegría nuestra propia cabaña.
Permaneceré
saludable porque estoy accionando en esa dirección.
Cuido mi alimento,
mi cuerpo, mi mente y mi espíritu.
Busco optimizar
estas áreas y lo estoy logrando.
Voy a viajar en el
momento más oportuno para disfrutar en plenitud y bienestar de mis amores.
Deseo abrazar a mi
hijo y a mis nietas.
Anhelo sentir su
aroma, su tacto, mirarlos a los ojos de bien cerquita.
Agradezco lo que la
tecnología nos aporta pero ya necesito más, los extraño.
El año próximo,
para agosto, octubre o noviembre, viajaré a Barcelona con Eduardo y será con
felicidad.
Muchas veces pensé que podría aprovechar mi don de la palabra para escribir, lo digo y no sé por qué temo resultar pedante.
Nunca había visto
como una posibilidad el hecho de publicar, pero varias personas conocidas me lo
han sugerido también.
Desde hace un
tiempo, gracias a este maravilloso Taller de Escritura, descubrí que lo podré
hacer y así será.
En este libro
reuniré una docena de historias cortas, algunas ficcionadas y otras
no.
Crearé nuevos
textos y utilizaré un par de los que ya di a conocer en los encuentros, veré si
debo hacerles cambios para mejorarlos.
A fines de dos mil
veintidós publicaré mi primer libro.
"¿Podré contar
con tu asesoramiento, querida Yima?"
En la actualidad contamos con un encantador espacio en un club de cabañas y casas rodantes.
Tenemos una linda y
cómoda pero nos resultaría ideal tener, en el mismo sitio, un bungalow ya que
vemos que se están construyendo unos preciosos.
Nuestras dudas
nacen del hecho de que todo lo construido en el lugar, a futuro, sería
propiedad del Club, si bien nosotros
podríamos vender o retirar la construcción en caso de que por algún motivo
decidiéramos dejar de ser miembros del mismo.
Bueno, esto es lo
que aún estamos analizando, pero seguramente haremos lo más conveniente.
La meta es tenerla
hermosamente lista para disfrutarla en su totalidad, para enero de dos mil veinticuatro.
Por supuesto
insisto, por eso adrede, lo escribo, cada una de mis metas son decretos.
Están muy pensadas y sé que son posibles porque soy consciente de que depende mucho de mi accionar.
Están en armonía
con el Universo y él está alineado con nuestros deseos.
De todas maneras, el bienestar de cada uno de mis amores es la prioridad y la más bella realidad que decreto y deseo.
Melinna Trigo (CABA)
1. UNA REFLEXIÓN, UN PROYECTO
Siempre deseé que mis días fueran diferentes por lo tanto no fui de programar
mucho, todo fue sucediendo. Quería que las cosas salieran a mi manera y si eso se
modificaba, me enojaba. Trataba de no soñar mucho porque mis padres me tiraban
abajo esos sueños y todo lo que deseé lo hice en silencio. Cuando cumplí los
cincuenta años descubrí que mucho de lo que anhelé en lo profundo de mi ser se cumplió, como por ejemplo tener a mis hijos, el viaje a
Europa y experimentar el verdadero amor.
Hoy me encuentro en los comienzos del año 2022, transitando la pesadilla
de la pandemia, viviendo con mi madre y un futuro incierto, aunque sigue en pie
el proyecto de construir el monoambiente arriba de la casa de mi hija Dalila.
Pero mi mayor deseo, mi gran sueño, es vivir
en paz.
Alejandra Busconi (Sáenz Penia, Buenos Aires)
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